"He aquí que el silencio fue integrado por el total de la palabra humana, y no hablar es morir entre los seres: Se hace lenguaje hasta la cabellera, habla la boca sin mover los labios, los ojos de repente son palabras... Yo tomo la palabra y la recorro como si fuera sólo forma humana, me embelesan sus líneas y navego en cada resonancia del idioma..."

(Pablo Neruda)


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domingo, octubre 30, 2005

Jorge Teillier (Chile, 1935 - 1996)


Pienso que Jorge Teillier oscilaba entre la sensibilidad del entorno y el fastidio, entre la nostalgia, la intensidad de deseos y la sensación de fracaso que le producía extender los ojos para mirar el horizonte del mundo y encontrar nada allí... o al menos no lo que esperaba, lo que necesitaba.
Como si todo fuera insuficiente, en su vida no quedaron invisibles los aromas, los arbustos, los jardines y puertas (y portones), las lluvias de Lautaro (donde nació), el calor y color mágico del vino, los sonidos de donde emanaban los recuerdos y recuerdos transformados en sonidos...
Inentendido y entendible, leerlo produce sensaciones curiosas e inquietas, como imaginarme el color verde musgo mientras voy leyendo, o como la de no poder conciliar el sueño, por el sólo hecho de desearlo tanto...

"Estación Sumergida"
Yo no estoy soñando, lo recuerdo, olvidé cómo se soñaba;
quizás esto sea un mar, bien puede ser la tierra,
encima el cielo deshaciendo su cabellera.
Esto no es un mar sin olas, es una lámina descolorida,
un día muerto por dagas invernales, un día fusilado por lluvias.
De pronto lo rompen manotazos de campanas, tictaqueos de sombras,
y se cierra como una cuchillada de trenes oxidados
devorando las cerezas maduras del sol.
Propicio tiempo para levantar cruces de barro
en el pecho de mapuches asesinados, para los caballos crepusculares que se extravían en las acequias.
Ya lo sé, debo escaparme de los ahogados que flotan en los pozos,
voy a beber grandes tragos de poemas silvestres
veo desde el umbral al atardecer mordiendo plazas,
aferrándose gelatinosamente a los tejados rotos,
hasta caer junto a muchachas desfloradas en graneros solitarios
a las antiguas bodegas de la noche.
Pálidamente las horas se reúnen a jugar a las cartas
en torno a la mesa de los días,
desconozco el tren que me dejó entre ellas,
viéndolas alimentarse de cantos estrangulados,
persiguiendo a mis amigos, arrastrándolos en el río del tedio.
Yo no sueño, todo cuanto veo es cierto, ellos pasan
del brazo de mujeres desdentadas, riendo largamente.
Una ola invade mi habitación, recuerdo a mi vecina
cantando hasta que el cielo le llenaba las manos de azul,
no besé esas manos, yo tenía al viento cordillerano arañándome,
y la muerte oculta tras viejas y profundas fotografías.
Aferrado a un puente de madera,
inclinado sobre las venas turbias de la noche
pasan botellas vacías, libros oxidados de relecturas,
el barrio de las prostitutas pobres
donde cierro los labios por no decir mi nombre.
No es nada esto, sólo que a veces siento temor de saber quién soy verdaderamente.
Me gustaría despertar con los labios húmedos
como después de los largos besos de las sabias primas,
como si estuviese tomando café servido por mis hermanas.
Pero si abro los ojos también estaré sumergido,
pues la lluvia hace girar su pausado gramófono,
mientras hay un nevar de alas deshechas por los días,
velorios humedecidos de vino, y esta mano helada en mi garganta,
helada como parroquias y confesionarios que no se desprende,
si la pudiese deshacer un brillar de días felices.
Ahora lo sé, he estado siempre despierto,
mirando silenciosamente la estación sumergida
donde los huesos de las nubes hilachean los árboles.
Alguien me debe esperar -quizás algunos muertos-
pues voy hacia las chimeneas rústicas, los aserraderos vacíos,las grandes, prestigiosas casas de madera sureña venidas abajo
como flores destrozadas por los duros dientes del olvido,
y busco el sol en los huertos cuyos párpados lo esconden.
Todo me espera en la estación sumergida, nuevamente,en la empapada de malezas, la crecida de sueños angustiados y torvos,
mientras el tiempo detenido cierra sus pesados portones
y confusamente respira en el mar del invierno.
(Escrito a los 17 años)

May Day May Day !!



Algo me intranquiliza... Imagino que se ve un poco desordenado este blog (¿se ve?), lo que no me importaría mucho en la medida que siga siendo armónico... La armonía es esencial.
Pienso que tal vez necesito reestructurar todo agregando una tercera columna... eso es!! Una tercera columna me permitirá distribuir mejor las cosas, dejando en una los links, música y otras hierbas, en otra columna los escritos propios y ajenos, y una tercera para la cosa visual... fotografías e imágenes... Se vería bien.
El punto es... ¿Cómo lo hago? ¿Alguien sabe de estas cosas? Ojalá reciba la humanitaria solidaridad de la 'Blogósfera'...
...Can you help me?

jueves, octubre 27, 2005

Pirámide de Maslow

¿Cuáles son nuestras prioridades, cómo las ordenamos, qué buscamos, qué necesitamos, cuáles son nuestras motivaciones?
Pienso que debe haber una infinita cantidad de preguntas como éstas, todas sin respuestas absolutas... porque parece que definitivamente no hay verdades absolutas. Tal vez la única posible y/o aceptable, es la respuesta que nos da nuestro propio "yo" a partir de los logros que buscamos, las satisfacciones que vamos consiguiendo y que, a su vez, nos van generando nuevas búsquedas en la vida... (supongo).
En los años ´40, el sicólogo Abraham Maslow diseñó un trabajo sobre las necesidades humanas, que describió en una pirámide dibujada aquí arriba, que si bien hoy se utiliza mucho en estrategias empresariales para fomentar la motivación del personal y el consiguiente logro de objetivos, no está demás -pienso- darle 'una vuelta' a título personal. No significa encontrar la fórmula de las fórmulas, pero quizás sirva para ordenar las ideas revueltas, los 'cajones mentales' desordenados, o por último y como dicen por ahí, para ayudar a entender "para dónde va la micro"...
(... El reflexivo decide).

http://es.wikipedia.org/wiki/Pir%C3%A1mide_de_Maslow

Para mi Anecdotario: La Venganza de la Corvina

No, no es un pescado corriente el que se ve nadando por aquí en la pantalla... Es una corvina siciliana que traté esmeradamente de preparar el martes, que pasó dos veces por el horno convencional y luego al microondas, previo intermedio en un plato virtualmente bonito, y que tomó la decisión definitiva de no querer cocinarse en medio de la mantequilla, vino blanco, crema y demases... (Hasta ahora tengo la duda si era corvina o piraña la muy infame...)
Ocurre que quise incursionar en el mundo de los pescados para 'lucirme' en una noche especial, y cuando pregunté al vendedor del supermercado si había corvina, me señaló a la tozuda que me miraba todavía con actitud de pez:
- "Sí, está bien ésa pero... ¿me la da 'procesada'?...
- ...ejem... ¿Se refiere a 'fileteada'? (...noté el sarcasmo...)
- Síp... -le dije- ...porque si usted me la da así como está, lo único que se me ocurre es ir a dejarla al mar...
- ...'mmmyaaa'... no se preocupe... yo se la 'FI-LE-TE-O' - (Tenía espíritu docente el tipo)
- Perfecto, porque así parece que me está mirando..."
- .... (...)
No dijo una palabra. Levantó una ceja sarcástica e inquisidora como si hubiera empatizado con la naturaleza subacuática desde el origen de las especies, y haciendo causa común con "El Pescado" y "El Padrino", me la entregó debidamente 'fi-le-tea-da' y advertida: - "Quinnncee minutosss... " -dijo refiriéndose al tiempo de cocción- y fue como si hubiera hecho un designio siciliano.
'Quince minutos'... que debían convertirme en una reina y me dejaron como sub-sub-súbdita categoría Epsilon... todo un Titanic.
Pero, no me rindo. Voy a probar con el salmón... próximamente.

lunes, octubre 17, 2005

Zapping

Look Posted by Picasa


La Carrera Espacial


(Sin título) Posted by Picasa

Parece que llevo años en esto de desaparecer repentinamente de la Tierra y aparecer chispeante por Júpiter o Saturno en tiempo récord.

Este óleo (que aún no tiene nombre) lo pinté hace unos ocho años -creo- y el motivo de inspiración fue el eterno anhelo de volar, o la capacidad de viajar con la imaginación, o un personal homenaje a la Aeronáutica, o cualquier cosa que se relacione precisamente con la cosa "cósmica" (me encanta esta palabra)... esa capacidad abductiva de sacar de la rutinaria realidad a moros y cristianos.

Me habría gustado ser como Da Vinci. Si no fuera porque no soy hombre, ni constructor, dibujante, ingeniero, matemático, arquitecto, científico, escritor ni teórico del arte, estaría 'pintada'... (Hasta es probable que me luciera con las alas murciélagas, los vehículos acorazados y las catapultas...)

-"Distraída", según mis padres. -"Pájara", según mi hermana. -"Cosmonauta", según yo. (Es increíble esto de la incomprensión del entorno... en fin).

Mientras tanto, los aviones de papel siguen en la pared del departamento de la Carola, listos para volar, esperando que alguien les ponga mínimamente un nombre... algún día.

viernes, octubre 14, 2005

Para oir el sonido del mar...

(... Cuando no puedo ir a escucharlo)


jueves, octubre 13, 2005

Espero Curarme de Ti (Jaime Sabines)

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte,de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo lasprescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo,abstinencia, soledad.¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? Noes mucho, ni es poco, es bastante. En una semana sepuede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciadosobre la tierra y se les puede prender fuego.Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.Y también el silencio. Porque las mejores palabras delamor están entre dos gentes que no se dicen nada.Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivodel que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quierocuando digo: "qué calor hace", "dame agua","¿sabes manejar?", "se hizo de noche"...Entre las gentes,a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde",y tú sabías que decía "te quiero".)Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras:guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve,es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas.Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomiopara entrar a un panteón.

Jaime Sabines (1929 - 1999)

(Las librerías chilenas deberían desbordarse de Sabines... ¿Será posible algún día?)
Poeta mexicano nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; el 25 de marzo de 1926. Hijo de un libanés emigrado. Vivió alternativamente ahí y en la ciudad de México. Estudió medicina, pero abandonó estos estudios, posteriormente estudió letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se licenció en Lengua y Literatura Española. En su juventud participó en programas de radio. Fue diputado federal por el estado de Chiapas de 1976 a 1979 y diputado en el Congreso de la Unión en 1988 por el Distrito Federal. Fue poeta calificado por el presidente de México, Ernesto Zedillo, como uno de los más importantes del país en el siglo XX, falleció el 19 de marzo de 1999 en México, Distrito Federal, víctima de un cáncer a la edad de 72 años. Sus poemas son viajes al fondo oscuro de las emociones, siempre con fuerza y siempre desgarradores. De su interior sacó poemas toscos y abruptos. A veces acertó y a veces no, pero cuando lo logró, sus poemas, hablan del amor o de la muerte del padre, tienen una fuerza y una tenacidad en donde el ritmo del lenguaje y la potencia de las expresiones dejan sin aliento al lector, seguro de haber tocado una verdad. Fue Premio Villaurrutia en 1973 y Premio Nacional de Literatura en 1983. Sus libros son Horal (1950), La señal (1951), Adán y Eva (1952), Tarumba(1956), Yuria (1967), Maltiempo (1972), Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (1973) y Uno es el hombre (1990). Su obra está recopilada en Nuevo recuento de poemas (1977).

miércoles, octubre 12, 2005

Grafito

martes, octubre 11, 2005

Llamada

Tenía la voz suave, relajada, algo regalona...
Hablaba menos acelerado que de costumbre, quizás por haber dejado atrás la tensión, o por algún rezagado sueño retenido en el cambio de hora, o tal vez y simplemente, porque era yo quien estaba contrariamente ansiosa esperando su llamada.
Me hizo pensar en cómo sería en las mañanas, cuando recién despierta, y si en sus recientes vacaciones habría visto barcos y gaviotas...

No me harán escribir de Política

Definitivo: No voy a analizar la "coyuntura" (ni los nudillos, ni las muñecas -ni muñequeos- ni nada) que tenga relación con política.
Tampoco voy a polemizar sobre una carta de colores de la "Rosa Democrática", donde los azules debieran ser más cálidos que los rojos y los rojos más fríos que los verdes, puesto que es Claro que la política en Chile tiene fondo Oscuro, y la tonalidad más nítida que se puede conseguir en cualquier tendencia del abanico nacional, tiene el mismo efecto que una paleta de óleos con tres colores combinados: Híbrida, Sucia e Indefinida. No hay cálido, no hay frío, ni hay salud. Más bien uno termina daltónico irreversible.
Además, para eso están los especialistas, incluyendo los morados y otras tonalidades camaleónicas, en las que yo no entro porque hace tiempo definí que sería parte de los matices neutros de la gama incuestionable de los negromarengogrisaseostrablancos.
De modo que si alguna vez debo escribir algo aterrizado (y aterrorizador), para que el mundo crea que soy a veces coherente, declaro desde ya que ese día -que no es hoy- voy a referirme al maravilloso "bronce envejecido" de la Balanza de la Justicia.
'Es lo que hay'... (Me retiré hace tiempo de la "farándula").

lunes, octubre 10, 2005

El Mundo en una Caja de Fósforos

(A veces la Coincidencia sale a pasear, se encuentra con la Sorpresa y van juntos a buscar a la Suerte. Los tres traviesos andan con los bolsillos atiborrados de casualidad... )

1. "Where is Philippe"

Philippe es ciudadano del mundo. Transita con holgura por las grandes ciudades del globo terráqueo, y de tanto en tanto regresa a su París natal en busca de mantener la frescura del rostro de sus propias raíces. Luego emprende otra vez el vuelo... ‘non stop’.

Una noche invernal parisina, en medio de la ceremonia nupcial de un familiar, intercambió un saludo con una joven que le sonrió excusándose de no entender su idioma; le dijo “Hola, soy de Chile”, y a Philippe le bastaron esas cuatro palabras para concluir que sí existía el amor a primera vista.

Corroboraron el amor en apenas tres días, y al cuarto regresaron ambos -ella a Chile y él a la Gran Manzana- para vivir los dos años siguientes jurándose amor tecnológicamente eterno, con email y fotografías a cuestas sustentando el cariño que hasta el mismo Cupido se cansaría luego de avalar.

Al tercer año de cariño “Fedex", la correspondencia dejó de ser correspondida y Philippe desesperado decidió perseguir el amor. Llegó a Chile una mañana –también de invierno- con apenas un mapa en la mano y un nombre en el corazón.

Arrendó un departamento en Providencia y se instaló a releer las cartas que lo llevarían al paradero de su amada. En sólo un mes de trilingüe investigación su búsqueda dio resultado...

Amada se había casado hace algún tiempo; el suficiente para contar a estas alturas con dos hijos y mínimas explicaciones para él, aparte de ese ‘sincero’ cariño que le había profesado y que -según ella- fue tanto, que nunca se atrevió a herirlo contándole la verdad.

Ha pasado desde entonces más de dos meses. Hoy Philippe camina algo triste por Santiago, contagiado con la misma resignación que uno acostumbra ver en los rostros habituales del metro o a mediodía en las calles, como si fuera un santiaguino más.

Quizás el próximo año decida buscar un nuevo destino, y hasta es muy probable que encuentre en otro meridiano al amor con que sueña para poder volar 'sin escalas'. Por el momento, sin embargo, Philippe prefiere esperar únicamente el vuelo retrasado de los milagros, que llegue a retroceder el tiempo para reconstruirlo otra vez con nuevos y luminosos colores... al igual que su parisina sonrisa.

Lo sé bien. Me lo contó él mismo (medio en inglés, medio en francés, medio en español), luego de coincidir accidentalmente tantas veces en la misma cafetería, donde un día se acercó -con políglotas señas- a pedirme ayuda para cargar una tarjeta de celular.
Hubiera pensado entonces que su historia y frecuencia de encontrarme eran parte de algún curioso medio de conquista tipo “Víctima 1”; pero luego deseché la idea cuando, al final de su dificultuoso relato me dio el nombre, actividad y prácticamente ubicación comercial de la traicionera Amada: Se trataba de una antigua compañera laboral mía, que por esos mismos años -un poco afligida y un poco eufórica- me iba contando su propia versión de esta misma historia.

Simplemente increíble. Tanto que preferí cambiar los nombres y levemente los hechos, para no estropear esta última parte inconclusa que -estoy segura- podría transformarse en el anhelado Gran - Final - Feliz.
(...Voy a cruzar los dedos).

Algo más de "Rayuela"

Capítulo Uno (Fragmento)
"...En fin, no es fácil hablar de la Maga que a esta hora anda seguramente por Belleville o Pantin, mirando aplicadamente el suelo hasta encontrar un pedazo de genero rojo. Si no lo encuentra seguirá así toda la noche, revolverá en los tachos de basura, los ojos vidriosos, convencida de que algo horrible le va a ocurrir si no encuentra esa prenda de rescate, la señal del perdón o del aplazamiento. Sé lo que es eso porque también obedezco a esas señales; también hay veces en que me toca encontrar un trapo rojo. Desde la infancia apenas se me cae algo al suelo tengo que levantarlo, sea lo que sea, porque si no lo hago va a ocurrir una desgracia, no a mi sino a alguien a quien amo y cuyo nombre empieza con la inicial del objeto caído. Lo peor es que nada puede contenerme cuando algo se me cae al suelo, ni tampoco vale que lo levante otro porque el maleficio obraría igual.
He pasado muchas veces por loco a causa de esto y la verdad es que estoy loco cuando lo hago, cuando me precipito a juntar un lápiz o un trocito de papel que se me han ido de la mano, como la noche del terrón de azúcar en el restaurante de la rue Scribe, un restaurante bacán con montones de gerentes, putas de zorros plateados y matrimonios bien organizados. Estabamos con Ronald y Etienne, y a mí se me cayo un terrón de azúcar que fue a parar abajo de una mesa bastante lejos de la nuestra. Lo primero que me llamó la atención fue la forma en que el terrón se había alejado, porque en general los terrones de azúcar se plantan apenas tocan el suelo por razones paralelepípedas evidentes.
Pero éste se conducía como si fuera una bola de naftalina, lo cual aumentó mi aprensión, y llegue a creer que realmente me lo habían arrancado de la mano. Ronald, que me conoce, miró hacia donde había ido a parar el terrón y se empezó a reír. Eso me dio todavía más miedo, mezclado con rabia. Un mozo se acercó pensando que se me había caído algo precioso, una Parker o una dentadura postiza, y en realidad lo único que hacia era molestarme, entonces sin pedir permiso me tiré al suelo y empecé a buscar el terrón entre los zapatos de la gente que estaba llena de curiosidad creyendo (y con razón) que se trataba de algo importante. En la mesa había una gorda pelirroja, otra menos gorda pero igualmente putona, y dos gerentes o algo así. Lo primero que hice fue darme cuenta de que el terrón no estaba a la vista y eso que lo había visto saltar hasta los zapatos (que se movían inquietos como gallinas). Para peor el piso tenía alfombra, y aunque estaba asquerosa de usada el terrón se había escondido entre los pelos y no podía encontrarlo. El mozo se tiró del otro lado de la mesa y ya éramos dos cuadrúpedos moviéndonos entre los zapatos-gallina que allá arriba empezaban a cacarear como locas. El mozo seguía convencido de la Parker o el luis de oro, y cuando estábamos bien metidos debajo de la mesa, en una especie de gran intimidad y penumbra y él me preguntó y yo le dije, puso una cara que era como para pulverizarla con un fijador, pero yo no tenía ganas de reír, el miedo me hacía una doble llave en la boca del estómago y al final me dio una verdadera desesperación (el mozo se había levantado furioso) y empecé a agarrar los zapatos de las mujeres y a mirar si debajo del arco de la suela no estaría agazapado el azúcar, y las gallinas cacareaban, los gallos gerentes me picoteaban el lomo, oía las carcajadas de Ronald y de Etienne mientras me movía de una mesa a otra hasta encontrar el azúcar escondido detrás de una pata Segundo Imperio. Y todo el mundo enfurecido, hasta yo con el azúcar apretado en la palma de la mano y sintiendo cómo se mezclaba con el sudor de la piel, cómo asquerosamente se deshacía en una especie de venganza pegajosa, esa clase de episodios todos los días."

domingo, octubre 09, 2005

Del Gato Félix al Ave Fénix

Justo cuando ya pensaba en "parar la imprenta" por culpa de los palitos corraleros suspendidos en el aire, apareció la buena fortuna y me dio la solución al problema... (Gracias Roberto!)
Ya puedo poner acentos y eñes... y la vida sigue un poco más ordenada (al menos ortográficamente).

viernes, octubre 07, 2005

Subsidio

Esto de tener que escribir sin acentos, ni enies, ni comillas, me tiene al borde del colapso. No puedo poner enfasis a mis ideas, y eso tiene el mismo efecto que si tuviera agua destilada en lugar de globulos en las venas...
Es como si tuviera amarrada la creatividad con el dedo menique, y ambos esposados al disco 'Pare' de la Real Academia Espaniola.
Peor aun, me acuerdo cada veintidos segundos de ese dicho que dice que 'no hay que escupir al cielo... porque cae derecho a las teclas'... ya que hace poco escribi sobre las 'fartas hortograficas' y ahora me boicotea mi propio sarcasmo.
Como diablos (y como 'recorcholis') voy a resolver esto? Ni idea! Asi que si alguien tiene la solucion, en nombre de la Humanidad... HELP ME!!!

La Maga (Podran quitarme los acentos pero no las palabras...)

'La Maga' (Rayuela - Cortazar), que no es hechicera sino simplemente 'La Maga', es el personaje mas entretenido con el que alguna vez me he comparado, y no precisamente desde el angulo de la heroina de la novela.
La Maga refleja la transparencia de expresiones, el alboroto cotidiano y los movimientos timidos y consecuentemente torpes que se dibujan en divertidos episodios como los que a mi me ocurren, por ejemplo, cuando hago el intento de cocinar con alguien al lado observandome, o de recargar la tarjeta 'Metro' entregando al cajero la tarjeta 'Club de Lectores', o cuando en las mananas salgo de mi casa poniendo en la cartera el control remoto del tv en lugar del celular (situacion de la que habitualmente me doy cuenta cuando ya es tarde, y con la que aprovecho de aclarar las dudas acerca de por que a veces no estoy ubicable durante todo el dia...)
Hay otros ejemplos, como cuando fui a ese primer encuentro 'gastronomico-japones' con el hombre que convertia (y todavia convierte) mis manos y rodillas -y toda yo- en una congregacion disimulada de nervios y temblores producidos por el extasis de su sola presencia...
Todavia recuerdo que estabamos ahi, sentados a la mesa que neo Madame Butterfly habia engalanado con un diafano sauvignon blanc, nuestro menu y, -horror- los indomables palitos con los que unicamente he tenido destreza para... tomarme el pelo.
Fue entonces cuando tuve que optar por la dignidad de la confesion antes que la indignidad de la verguenza; pedi los cubiertos salvadores, que me fueron negados porque no habia en el lugar otra cosa que no fuera palitos y mas palitos... Y justo cuando empezaba a imaginarme el traje de mi 'Oliveira' con camarones 'art-deco', la compasion se apodero de Butterfly quien aparecio con una triunfante sonrisa y una improvisada solucion al problema: Los mismos 'palitos para el pelo' (insisto), esta vez enlazados en un extremo por un elastico tipo billete, que sujetaba entremedio algo asi como una cartulina gruesa doblada en cuatro: ...Eran unas 'pinzaspalitos'.
Extraordinariamente absurdas, menos aun elegantes y definitivamente nada seductoras, las 'pinzaspalitos' se transformaron en piezas cruciales y complices con las que nos reimos el resto de la tarde... y el resto de los dias...
...Se me ocurre que tal vez esa sea la formula feliz de 'La Maga'.

jueves, octubre 06, 2005

Poesia (Sigo aun sin poder poner acentos...)

Alguna vez lei -no recuerdo donde- que la Poesia no le pertenece a quien la escribe, sino a quien puede conmoverse con ella por el solo hecho de leerla. Estoy casi segura que lo dijo Neruda, pero no le di mayor importancia hasta que fue necesario rescatar ese acto de generosidad universal, y justificar con ello el secuestro del Poema 19 que alguien muy, muy especial, tomo prestado para regalarmelo:
Poema XIX

Nina morena y agil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tu juegas con el sol como con un estero
y el te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Nina morena y agil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazon sombrio te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.

(Pablo Neruda)
M

martes, octubre 04, 2005

Aviso Importante

Trataba de hacer algunas innovaciones a mi pagina, pero solo he logrado meter la pata de modo magistral con la configuracion del idioma. Ya no puedo poner acentos, y las enies se leen como un insulto gratuito.
Pido disculpas y paciencia... Estoy en vias de resolverlo... (Al menos eso espero!)


Mi foto
Nombre: Paula Larraín M.
Ubicación: Providencia - Santiago, Chile

La curiosidad cultural ha sido mi cómplice congénita y omnipresente a la hora de la creatividad, pese a que mi actividad profesional estuvo siempre ligada al sector Financiero y Corporativo. Hoy puedo dedicarme, con gran satisfacción, a hacer de la escritura mi profesión, abocándome a diversos proyectos independientes (Freelance), para empresas y particulares, colaborando en la redacción de escritos, boletines, revistas, páginas web, informes, entre otros.

Enciende -si quieres- un cigarrillo, una vela. Lee un libro, acompáñate de un café o una pequeña copa de sauvignon blanc (o prueba un Carmenere y una trufa!). Percibe la música del aire, imagina un sueño, haz dibujos en un papel... Quítate los zapatos y siéntate en una alfombra mullida... ¿Has visto navegar las ideas en altamar?






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